29 ene. 2012

Sudáfrica (y 3): El colorido, la diversidad y el enriquecimiento vital.

Para acabar de mostrarles el trabajo realizado en el reciente viaje a Sudáfrica, les dejo varios apuntes de esos días, en los que se puede apreciar la diversidad y el colorido de las especies que viven en este extenso y particular país.

Nuestro viaje nos llevó, a grandes rasgos, por tres ecosistemas diferentes: la sabana africana representada en el Parque Nacional Kruger donde estuvimos unos 14 días; la costa Este, (Estuario de Santa Lucía) en la que se mezclan playas de arenas, tupidas selvas que se asoman al Océano Índico y serenos estuarios donde conviven hipopótamos, cocodrilos y un sinfín de especies de aves; y la alta montaña del Parque Nacional Drakenbers representada por una cadena montañosa de espectacular belleza.

En un país nuevo, donde cada mirada te hace descubrir especies desconocidas, debes hacer un importante esfuerzo para concentrar la actividad en objetivos simbólicos y atractivos que te permitan volver con una muestra diversa de lo vivido. No es un planteamiento fácil si a ese aspecto le unes el calor, la imposibilidad de bajarte del coche en muchas horas (prohibido por la peligrosidad de la fauna) y el engorro de moverte con gran cantidad de equipaje y materiales de trabajo. Aun así, el trabajo realizado siempre es un grato recuerdo de tu estancia y queda como recordatorio de la experiencia vital, permitiéndote rememorar sensaciones que te hacen crecer como persona y llenan tu corazón de sentimientos que se convierten en tu mejor equipaje.

Una de las cosas que más me llamó la atención de esta estancia en Sudáfrica, fue la posibilidad de observar fauna salvaje de todo tipo sin excesivos recelos por parte de los animales. Águilas marciales y volatineras que posadas a unos 30 metros se dejan fotografiar y dibujar sin la menor inquietud; elefantes que te observan fijamente a 10 metros de distancia; hienas que pasan a toda velocidad junto al coche; todo tipo de gacelas que atraviesan la pista con agilidad o te observan curiosas; lagartos de colores imposibles que trepan por un tronco junto al que comes....


A continuación, les muestro algunas de las pinturas de este viaje: dos cigüeñas que pude observar y pintar a placer.

Tántalo africano.

Saddle-billed stork.

También me quedó grabada la mirada altiva de los predadores como en este boceto de águila volatinera que desde un tronco descansaba por la mañana ajena a la emoción que vivíamos desde el coche.


Águila volatinera.

En el estuario de Santa Lucia, con la posibilidad de bajar del coche, las condiciones para pintar aumentaron y pude recrearme en esta especie de pato que se hallaba en las marismas interiores disfrutando de la suave marea mezclado con jacanas, pollas de agua y otras anátidas.


(Netrapus auritus)
La última lámina que realicé fue posiblemente la más emocionante. La última mañana en el estuario, me senté en la arena de una de las playas interiores y viendo a lo lejos, en las isletas de aquella pequeña bahía a cocodrilos e hipopótamos, hice algunos apuntes de charranes piquigualdos y pagazas piquirrojas que descansaban en un pequeño meandro del estuario, aves que engrosaron una lista de más de 200 especies identificadas en este viaje.


Arriba: Charrán piquigualdo.
Abajo: Pagaza piquiroja.

Con este dibujo cerré el cuaderno y comencé a vislumbrar el final de un recorrido inolvidable. El resto quedó grabado en las pupilas y se almacenó en ese rinconcito que todos tenemos en algún lado donde guardamos lo mejor de nuestro periplo por este tiempo que nos ha tocado vivir.

Espero que les hayan gustado este conjunto de apuntes y recuerdos de Sudáfrica.

Saludos y hasta la próxima.

Fran Torrents