18 dic. 2011

EL RETO DE LA SUPERVIVENCIA EN LA ALTA MONTAÑA

Esta imagen, de una araña cangrejo agazapada bajo una flor a la espera de una presa, forma parte del libro

 "FLORA Y FAUNA DEL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE, 
EL RETO DE LA SUPERVIVENCIA EN LA ALTA MONTAÑA DE TENERIFE"

que publicamos el biólogo Juanma Carmona y yo después de varios años de trabajo.

Araña cangrejo agazapada en una flor.


En este libro puedes descubrir la relación entre plantas y animales y sus estrategias para sobrevivir en las condiciones extremas de la alta montaña; altas temperaturas y humedad prácticamente nula en verano y una capa de nieve que puede durar varios meses en invierno.

Además, el Parque Nacional del Teide contiene diversos itinerarios que incluimos en el libro para que puedas conocerlo desde dentro, sintiendo su silencio, la pequeñez ante los mastodontes pétreos que te observan cuando caminas entre las antiguas cañadas y la belleza de un paisaje donde la vegetación y los animales, han superado procesos de adaptación verdaderamente exigentes.

Si quieres adquirirlo puedes solicitarlo en el correo divulgacion@limico.es o en el teléfono 605 300 740.

Espero que lo disfrutes.
Gracias

Fran Torrents / Ilustrador 

12 dic. 2011

COMO UNA PIEDRA MÁS

Antes de partir a Sudáfrica, estuve bajando a los bajíos de Punta Hidalgo a pintar. La marea estaba alta y los pocos limícolas que invernan en esta parte de la costa, esperaban descansando y poniendo al día sus plumajes, que las piedras cubiertas de musgo quedasen al descubierto y con ellas los minúsculos insectos de los que se alimentan.

En esa situación, que tienden a estar tranquilos, pendientes solamente de que no les alcance el agua, es más fácil dibujarlos que cuando se alimentan frenéticos de piedra en piedra.

En esos ratos de calma, pude hacer este apunte de un Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) que, inmóvil entre piedras removidas una y mil veces por la fuerza de las olas, semejaba una piedra más.

Chorlitejo grande.
Acuarela sobre papel Fabriano de 200 grs.


Un visitante del norte que nos acompaña todos los inviernos y alegra la negra costa basáltica con sus patitas naranjadas ¡Cómo no hacerle un retrato!

7 dic. 2011

Sudáfrica 2ª entrega: El Hamercop o Avemartillo

Una de las aves más curiosas que observé en Sudáfrica fue el hamercop o avemartillo (Scopus umbretta). Su nombre le viene de la forma de la cabeza. Las plumas alargadas detrás de la nuca recuerdan a un martillo cuando estira el cuello.

Su extraño aspecto no me recordaba a ningún ave y por eso me costaba imaginar su hábitat. Me sorprendió descubrir que es un hábil pescador al acecho.

Apunte a rotulador del hamercop vigilando la apacible orilla del río
en el sur del Parque Nacional Kruger.

Siempre lo observé cerca del agua, en pozas aisladas en la sabana o en cauces de río, apostada a la espera de que ranas y otros pequeños animales hicieran un movimiento que les delatara. Al observarlo con detenimiento, puedes observar sus patas semipalmeadas, lo que lo relaciona definitivamente con las aves del medio acuático.

Sin duda una de las aves emblemáticas del Sur de África.

5 dic. 2011

Sudáfrica 1ª entrega: La mirada desafiante de uno de los BIG FIVE.

Este primer viaje a Sudáfrica, me ha dejado grabadas en la memoria algunas imágenes que nunca me abandonarán. La naturaleza salvaje enmarcada en la superficie de los parques nacionales como el Kruger y los Drakensberg; la presencia cercana de animales salvajes como cocodrilos, leopardos o leones; la posibilidad de vivir de cerca momentos de esa vida salvaje convertido en espectador privilegiado. Todo eso unido a la sensación de que eres frágil, que eres vulnerable ante el elefante que sacude sus orejas avisando que no te acerques a sus crías, que si lo creyese necesario embestiría al coche y te crearía un serio problema, te da una sensación difícil de describir.

Por otro lado, también percibes un cierto orden en todo ese mundo salvaje del que, de alguna manera, ahora formas parte. Hay una cierta tranquilidad en el ambiente que comprendes cuando recorres kilómetros y kilómetros y comienzas a ponderar la magnitud de un Parque Nacional como el Kruger. Una extensión del tamaño de Andalucía da para que los animales realicen sus migraciones de ida y vuelta sin sentir la sensación de estar encerrados, y los visitantes entendamos que hay que tener suerte para ver algunas especies míticas de la sabana africana.

Pero en esta primera entrega del viaje por Sudáfrica les voy a hablar de uno de los animales que más me impresionaron, y no es un felino. Aunque pueda parecer absurdo, esa especie fue el búfalo, considerada una de las BIG FIVE, las 5 especies más emblemáticas del Kruger, a saber búfalo, elefante, rinoceronte, león y leopardo.


Apunte realizado a rotulador. 


Este soberbio animal, aunque nos recuerde a especies que hemos domesticado y que no transmiten ningún recuerdo de su vida salvaje, es un verdadero mastodonte al que temen los predadores.

Aunque muchas veces los vimos en pequeños grupos, hubo un par de ocasiones en que nos topamos de frente con manadas numerosas que recorrían sus zonas de pasto con tranquilidad, ocupando todo el espacio que nuestra vista abarcaba.

Estar sentado en el coche y escuchar como de repente el suelo retumba porque algo ha asustado a la manada es como sentir que de repente, el tráfico de una calle se ha desbocado y avanza a toda velocidad sin atender a las normas de circulación. En cuestión de segundos te conviertes en un pequeño islote entre masas que pueden llegar a pesar hasta 900 kilos, que sin ningún orden huyen en todas direcciones. Momentos después retorna la calma y se reagrupan, falsa alarma.

El apunte de la cabeza del búfalo, lo realicé mientras esperábamos en el coche a que desalojaran la carretera. Era una manada numerosa y se generó tal tráfico de ida y vuelta que llegó un momento en que entre los que bajaban al río a beber y los que volvían, comprendimos que era imposible seguir adelante.

Una de las cosas que más me impresionaron de este animal, es que mientras hubo crías atravesando la carretera siempre se colocó uno de los adultos frente al coche, cuadrado sobre sus cuatro patas, mirando de frente y avisando claramente con su actitud, que no iba a permitir bajo ningún concepto que los jóvenes búfalos corrieran peligro.

Esa defensa del grupo, es una de las características que hacen del búfalo un animal formidable, hasta el punto que los leones, si pueden, evitan el menor contacto con ellos. Sirvan estas imágenes para comprender el comentario:

http://www.google.es/search?client=safari&rls=en&q=youtube+kruger&ie=UTF-8&oe=UTF-8&redir_esc=&ei=gx7dTsbmJ4iEOta4lNIO

Por lo demás, también es común la vista del búfalo refrescándose en el río mientras pasan las horas del axfisiante calor de la sabana africana.

Búfalo en el río, con dos picabueyes buscando parásitos en su piel.
Al fondo, los restos del ferrocarril que hace años llegaba hasta el corazón del Kruger.





7 nov. 2011

La esperanza de los pequeños

Últimamente los tengo abandonados. No ha sido premeditado ni tampoco dejadez, este Año del Ibis como lo definimos en enero, en Marruecos, ha dado mucho de sí y trae entre otras cosas muchos cambios. Pero de eso les hablaré más adelante. Ahora les dejo con un comentario esperanzador y, digo les dejo, porque esta tarde parto hacia Sudáfrica y Mozambique, en busca de la fauna salvaje por excelencia, la que imaginábamos de pequeños cuando, los sábados por la tarde, nos sentábamos frente al televisor en blanco y negro disfrutando con los chillidos y la parca justicia de Tarzán.

Bueno, ya les contaré. Vamos con el comentario esperanzador.

Hace unos meses, en la presa a la que acudo a menudo a observar aves, una pareja de pollas de agua había sacado adelante tres pollitos, que como tres pelotas negras despeinadas, seguían a sus progenitores allá donde fueran. Siempre me parecía que para el espacio que tenían, se comportaban de manera huidiza hasta el punto de ser difíciles de observar. En cuanto se percataban de tu presencia corrían a esconderse entre las zarzas de la ribera.


Pollito de polla de agua, de pocos días de edad.


Pasaban los días y me costaba cada vez más observar a los pollos, tanto que llegó un momento en que no los vi más y pensé que realmente eran muy escurridizos o mi presencia era demasiado evidente y me intuían desde lejos.

No le había puesto más asunto a esa cuestión hasta que un día, comprendí el por qué de esa aversión a cualquier presencia cercana.

Una mañana, al llegar a la presa, me puse los prismáticos en los ojos y lo primero que vi, fue como una gaviota patiamarilla golpeaba contra el suelo el cuerpecillo de uno de los pollos. Seguidamente lo lavó en el agua y lo engulló sin prisas, con la tranquilidad de quien se sabe poderoso y temido.

De esa manera comprendí el miedo que les llevaba a resguardarse en la vegetación ante cualquier movimiento extraño. La pareja de gaviotas que a menudo pasaban algunas horas descansando en la presa, también tenían intenciones nutritivas con las pollas de agua.

Así fue como dejé de ver a los tres pollos durante mucho tiempo y quedé convencido de que habían servido de alimento a las gaviotas.

Cual fue mi sorpresa cuando varias semanas después, apareció entre las cañas, un ejemplar juvenil de grisáceo plumaje, nadando con seguridad cerca de los adultos. ¡Al menos uno de los tres pollos había escapado de los picos de las gaviotas!. ¡Una nueva generación habitaba la presa y pronto se mezclaría con las pollas de otras charcas cercanas! Tengo que reconocer que me llevé una alegría tremenda. Había dado por perdida aquella pollada y ahí estaba un subadulto, con un tamaño que le hacía difícilmente presa de las gaviotas.

Tal vez, haya aprendido de una manera demasiado dura, la importancia de ponerse a salvo a la menor presencia de predadores; tal vez en su mente de pájaro no sienta lo que uno experimenta cuando ve a un predador haciendo su trabajo; tal vez en cuestión de minutos haya olvidado a sus hermanos y esa sea la existencia que en sus genes resulta normal.

Lo cierto, es que a mí, que los predadores realicen su función y que, además, una cría consiga superar todos los peligros de los primeros meses hasta llegar a convertirse en adulto, es una señal que se puede extrapolar y convertirse en un sencillo pero valioso motivo de esperanza.

Bueno, les dejo con esta nota positiva. Pronto les mostraré el trabajo realizado en Sudáfrica.

Saludos
Fran Torrents


18 oct. 2011

Una visita esperada

Después de un par de años sin visitarme, hoy ha vuelto, para recordarme que desde la atalaya privilegiada de mi huerta puedo observar a las 4 rapaces más comunes de Canarias: cernícalo, ratonero, gavilán y él mismo, el dificilísimo de ver hasta que, hace unos años, comenzó una progresión que hoy permite verlo con cierta facilidad en cualquiera de las islas, el halcón tagarote (Falco pelegrinoides).

Como decía, hace dos o tres años me visitó. Seguramente lo haga más a menudo y yo no he alzado la mirada en ese momento. Pero ese día los canarios y herrerillos que utilizaban los bebederos que tengo colocados junto a un árbol, en el pequeño terreno que linda con mi casa, alzaron el vuelo de manera brusca y desaparecieron en un visto y no visto, en el barranco, al abrigo de los matorrales.

Sin duda, algo los asustó, y yo que tenía el campo de visión cubierto por la copa de un árbol, no me hubiese enterado de qué lo había provocado si unos segundos después, a escasos ocho metros de mí, el majestuoso halcón no se hubiese posado en la esquina de la azotea.

El encuentro duró apenas uno o dos segundos, lo suficiente para que el tagarote se percatara de mi presencia y fugaz, levantara el vuelo, desapareciendo como un reflejo gris entre viñas e hinojos.

Pero la sensación de haber encontrado su mirada, ese contacto directo de sus ojos, eso duró mucho más.



Hoy, sobrevoló la casa acompañado de su pareja, haciendo círculos en el aire, combinando sus típicos chillidos agudos con gorjeos más tiernos, lo que me invita a pensar que, con un poco de suerte, en unos meses, tal vez pueda observar el vuelo inseguro de una nueva generación de halcones tagarote sobre mi azotea.

Si eso ocurre, no lo duden, se los contaré.

Saludos.



27 sept. 2011

¡¡¡UNA DE TERRROR... !!!

Uno de los grupos de animales que más aversión produce en las personas son los arácnidos. Cine, televisión, cuentos y leyendas... contribuyen a crearles una mala fama de la que ya, difícilmente conseguirán zafarse.

Y es que en parte se la tienen merecida. ¿Quién no ha dado un brinco cuando, de repente, ha aparecido un bicho con 8 patas reptando junto a sus pies? Esa capacidad de aparecer cuando menos se las espera forma parte del shock que produce su presencia, esas 8 patas multiplicando el movimiento...


Araña dibujada observada a través de una lupa.
Capturada en el salón de mi casa y liberada en un terreno cercano varias horas después.

Sin embargo, una observación detenida nos muestra a un conjunto de animales de singular belleza. Si superamos el rechazo inicial, podremos conocer a unos predadores tremendamente especializados, capaces de esperar horas hasta que una presa se enreda en su finísima tela; rapidísimos en el asalto final aunque tengan esa apariencia de torpes, con tantas patas que organizar...



En esta entrada les voy a comentar un texto del libro "Flora y Fauna del Parque Nacional del Teide", del que soy ilustrador. La creación de esta publicación fue la excusa perfecta para recorrer las Cañadas del Teide durante varios años, hurgando en sus secretos más reservados. Acompañando al amigo y biólogo Juanma Carmona (autor de los textos), pude asistir a procesos que suelen pasar desapercibidos para el visitante de paso. Y fue el mundo de las arañas uno de los más sorprendentes.

La Araña tigre de la retama (Aculepeira annulipes) del capítulo Pequeños predadores:
"Cualquiera que pasee durante primavera o verano por las Cañadas del Teide, tropezará más de una vez con las telas que tiende esta araña. Pero esta "molestia", nos servirá para conocer a una de las especies  emblemáticas del Parque Nacional del Teide, la araña tigre de la retama.

Si observamos la tela con detenimiento, veremos que la hembra se encuentra agazapada en un pequeño habitáculo de seda, desde donde vigila para inmovilizar inmediatamente a la desdichada que caiga en la pegajosa trampa. Es tal el frenesí cazador, que el macho al acercarse, debe rozar la tela de un modo especial si no quiere ser confundido con una presa y ser atacado sin contemplaciones. Después de aparearse, la hembra fabrica una bolsa algodonosa donde deposita los huevos, fijados en las ramas de los achaparrados arbustos de la alta montaña tinerfeña.

Aculepeira annulipes.
Del libro "Flora y Fauna del Parque Nacional del Teide".

Lo más curioso ocurre cuando las jóvenes arañas se disponen a abandonar la cálida y esponjosa bolsa de seda. Sabedoras de que deben abandonar la zona y dispersarse en todas direcciones, utilizan el medio de transporte más económico, ecológico y eficaz que pueden encontrar en las vastas llanuras de lava, el viento.

Como precoces inventoras del turismo de aventura, emiten finos hilos de seda y se lanzan al vacío como parapentistas expertas. La suave brisa de la montaña, sin necesidad de hacer el más mínimo esfuerzo, se lleva por delante a las minúsculas arañitas, abriendo ante sus ojos un mundo donde, a partir de entonces, cada día se enfrentarán a la antigua lucha por la supervivencia: comer o ser comidas.

Espero haber contribuido a que, a partir de ahora, intenten ver con otros ojos a estos maravillosos animales.




23 sept. 2011

La seguridad del matorral

El año pasado, andaba preparando una ruta con mis alumnos de la Escuela-Taller Turistycod, en el Barranco de Chamorga. A la tarde, ya de vuelta de la playa de Roque Bermejo, tuve la oportunidad de recibir una de esas lecciones que solo recibes si estás en el campo.

Nuestro protagonista es una pajarillo pequeño y esquivo que, además de mantenerse siempre lejos de las miradas indeseadas, al abrigo de los matorrales, se ha provisto de una capucha para no ser identificado en caso de ser visto. No sé qué pensaría si supiese que los humanos, aprovechamos precisamente ese rasgo característico para diferenciarlo de otras especies de su género.

En fin, seguro que muchos saben ya de quién les hablo:
la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

Curruca cabecinegra (macho).
Recorte de una de las ilustraciones pertenecientes al libro
"Flora y Fauna del Parque Nacional del Teide".
Publicaciones Turquesa 2009

Pues como les decía, andaba subiendo el Barranco de Chamorga en el Parque Rural de Anaga, cuando en el margen opuesto, situado a unos 30 metros de donde nos encontrábamos, vimos que, al pie de unos inciensos (Artemisia canariensis), en el mismo suelo, un grupo de pajaritos formaba un cierto revuelo. Piídos y aleteos, giros con las alas abiertas... movimiento que nos hizo parar y enfocar nuestros prismáticos hacia aquella algarabía pajaril.

La escena era esta: varios pollos volanderos de cabecinegra exigían a sus progenitores la merienda, mientras estos se afanaban en buscar entre las ramas algún insecto para saciar su apetito. Era primavera avanzada y los insectos no escaseaban, pero una cosa es buscar insectos tranquilamente y otra, hacerlo rodeado de tres pollos escandalosos que no paran de dar vueltas y aletear. Al fin una de las currucas le echó el ojo a una mariposa blanca que volaba errática a unos metros de altura sobre el perfil de la masa arbustiva. Dicho y hecho, levantó el vuelo en pos de la presa.

Vista la marcha del insecto, deambulando sin rumbo definido y la determinación del ave, el caso estaba visto para sentencia, pero... la clase acababa de comenzar.

Cuando describí a la curruca cabecinegra, comenté que vive al amparo de los matorrales, muy raramente se la ve volando lejos del sustrato arbustivo y mucho menos en cielo abierto, pues bien, ¡eso la mariposa debía saberlo! porque, cuando la curruca enfiló el rumbo a toda velocidad y a punto estaba de atraparla con su pico, la mariposa hizo un movimiento vertical con el que ascendió de golpe dejando al pájaro desconcertado. Pero no se dio por vencida, volvió a lanzar un ataque siguiendo la estela del insecto y cuando por segunda vez estuvo a punto de atraparlo, otro "brinco" vertical hizo un efecto en el pájaro que jamás me habría imaginado.

Como mucho podía estar a unos 6 metros de los arbustos, la mariposa parecía una presa fácil después de los dos acelerones que había realizado... Pues bien, a la curruca esta distancia se le debió antojar tremendamente peligrosa, debió sentirse terriblemente expuesta a sus propios predadores porque, en una maniobra fugaz, cesó el ataque y volvió a la seguridad del arbusto donde sus crías no dejaron de reprocharle que volviese con el buche vacío.


Curruca cabecinegra (hembra).
Apunte realizado en las salidas de campo con el biólogo David Padilla.

Este detalle de su comportamiento nos muestra hasta qué punto están especializadas algunas especies. La curruca cabecinegra tiene capacidad para volar cientos de kilómetros como demuestran todos los años las poblaciones que realizan migración, y sin embargo, en su vida sedentaria, sufren al tener que salirse apenas unos metros de su línea de seguridad marcada por la frontera entre los matorrales y la exposición a cielo abierto.

Curiosidades del mundo animal.

16 sept. 2011

Corazón de halcón

Siempre que hablamos de naturaleza, de parajes naturales, se nos vienen a la cabeza los Parques Nacionales y otros lugares que por su figura de protección y su proyección mediática, parecen ser los celosos guardianes del patrimonio natural; los lugares a donde hay que ir para disfrutar de la naturaleza.

Y en parte es así, y eso es bueno. Pero a mí, como me gusta darle vueltas a todo, me gusta recordar que, para estar en la naturaleza, a veces solamente hace falta dar doscientos pasos desde la puerta de nuestra casa.

Los parques, jardines, las ciudades y pueblos... incluso muchas zonas degradadas, removidas por maquinaria pesada donde comienzan a crecer hierbas y arbustos, esconden para el observador atento, muchas situaciones inolvidables donde los protagonistas nos recuerdan que hay seres vivos para todos los ambientes.

Esta mañana, mientras Chira, la perra mestiza que me acompaña desde hace 4 años, corría por la pista que rodea a una pequeña presa, cerca de mi casa, pude disfrutar de un segundo fugaz que me reafirma en lo que decía en los párrafos anteriores.

En la base de la presa hay unas morras de piedra donde se suelen posar las palomas: bravías, domésticas e incluso palomas marcadas con escandalosos colores por aficionados colombófilos. En esas piedras, descansaban esta mañana varias palomas cuando un joven cernícalo, con la cola difuminada de un precioso barrado gris hacia el teja brillante característico de las hembras adultas, levantó el vuelo desde el suelo y pasó cerca de las palomas.

Tranquilo, con la seguridad de quien se sabe cazador y no presa, pasó ante ellas con aletear pausado y por un segundo, hizo un amago de ataque, un solo gesto de superioridad que en ningún momento resultó ser una agresión, un aviso a navegantes por si las cosas se ponen feas, pero que causó tal agitación en las descansadas palomas que todas levantaron el vuelo y buscaron posadero alejadas del joven cernícalo.

Cernícalo  


En ese segundo, en que sus músculos se tensaron y toda su estructura se puso al servicio del instinto cazador, este halcón en miniatura, que normalmente se conforma con presas como lagartos y escarabajos, hizo honor a su dinastía y brilló como brilla un águila imperial en Monfragüe o un halcón peregrino en los cortados de la Sierra de Cazorla. Espero que me entiendan.

13 sept. 2011

Se acabaron las vacaciones

Aunque parece que el verano ha llegado ahora, la tarde ya trae brisas frescas que nos recuerdan en qué mes estamos. Hasta hace tan solo unas semanas, salías al campo y, entre hierbas pálidas y amarillentas, te alegraba el día la visión de bandadas de canarios juveniles que como escolares de vacaciones, se pasaban el día volando de un lado a otro y llenando el aire con su piar desafinado, incapaces aún de las melodiosas notas con que nos deleitan los adultos.


Ahora que ha llegado el fresco las bandadas han desaparecido. Parece como si las vacaciones acabasen también para ellos y se estén preparando para el nuevo curso, nuevos trajes, nuevas voces... los que ayer piaban juguetones en pandillas despreocupadas, hoy se preparan para tomar el testigo y ofrecernos otro verano plagado de voces jóvenes que renueven el ciclo.

Mucha suerte.


8 sept. 2011

Contra viento y marea

Este año extraño, que transcurre como si nos encontrásemos sobre un trampolín -tocamos fondo, nos recuperamos, tocamos fondo- mi buen amigo Juanjo Ramos de Birding Canarias y yo, nos hemos liado la manta a la cabeza y poniendo al mal tiempo buena cara hemos dado los primeros pasos como editorial especializada en temas ambientales: Ediciones Alcatraz.


Y para empezar con alegría, en primavera nos fuimos a Fuerteventura y Lanzarote, a pintar, fotografiar y descifrar la situación de una de las aves menos conocidas de la avifauna canaria: el tarro canelo (Tadorna ferruginea), una especie de ganso pequeño de color rojo óxido -como su nombre científico indica- que pone sus huevos en los llanos pedregosos y, cuando sus pollos eclosionan, se dirige en comitiva en busca de las pocas charcas que resisten la implacable insolación en el mayor desierto de las islas Canarias.

La existencia de zonas húmedas en una isla tan árida nos hace rememorar inmediatamente la imagen de un oasis en el desierto, y en ese oasis, vive nuestro protagonista que, en poco más de un mes, pasará de ser un pollito esponjoso a un ganso corpulento y vigoroso que deberá enfrentarse a las condiciones extremas de las llanuras majoreras.

Jóvenes tarros canelos de menos de 20 días de edad.

Tarro canelo de aproximadamente 5 semanas.
Para este proyecto compusimos un equipo formado por Oliver Yanes que realizó las fotografías, Pedro González y Juanjo Ramos de Birding Canarias que recorrieron la isla censando la población de tarros y yo mismo que realicé los dibujos.

El equipo en la isla de Lanzarote, tras las huellas del tarro canelo
De izquierda a derecha, F. Torrents, Oliver Yanes, Juanjo Ramos y Pedro González.

Bueno, una vez más nuestro trabajo nos ha llevado a pasar unas jornadas de campo emocionantes e intensas en las que todos los miembros del equipo hemos puesto lo mejor de nosotros para conseguir el mejor resultado posible. Espero poder reseñar pronto esa publicación que estamos preparando.
Saludos.



31 ago. 2011

Los niños lloran de noche

Hace años, en una de las primeras acampadas que realicé junto a mis amigos de instituto, a la costa norte de Tenerife, en el Barranco de Masca, nos ocurrió un hecho espeluznante.

Cuando cayó la noche y nos iluminaba solamente la luz de las linternas, comenzamos a escuchar llantos de niños. Unas veces, lejanos; otras, parecían acercarse, lloriquear a nuestras espaldas y furtivos volverse a marchar.

Estuvimos un buen rato intentando calmarnos y comprender lo que pasaba. No éramos especialmente cobardes, pero aquello no tenía explicación. Eran llantos y sonaban por doquier, iban y venían, se callaban y volvían a comenzar...

Estuvimos un buen rato, intentando cazar con el haz de luz de las linternas a aquellos pobrecitos que por alguna maldición debían andar llorando encerrados en los valles oscuros desde tiempos ancestrales. Necesitábamos buscarle una explicación a tan tremendo misterio...

No sé qué habría pasado si realmente hubiésemos localizado algún niño a nuestro alrededor. Tal vez habríamos subido el escarpado barranco en tiempo récord y no hubiésemos vuelto nunca más a aquel lugar o nos hubiese dado un patatús y allí mismo nos hubiésemos quedado petrificados.

Lo cierto es que, en una de las maniobras de localización, una de las linternas descubrió algo que se desplazaba por el aire. Luego otra volvió a captar movimiento junto al acantilado. Así, varias veces hasta que, en una de estas ocasiones pudimos comprobar que, el motivo de nuestra ansiedad era un ave.

Cuando volvimos a casa, preguntamos hasta que le pusimos nombre a aquella que tanto miedo nos causó: pardela cenicienta. Un ave diseñada para dejarse llevar por el viento, que atraviesa los océanos acariciando las olas con la punta de sus alas, que salvo el tiempo de cría, pasa el año en alta mar jugando con las olas y sumergiéndose para capturar pequeños peces. Posiblemente uno de los animales con más "cara de buena gente" que existe en el planeta. Un ave, que posee un peculiar canto que, si no lo has escuchado nunca, podría recordarte al llanto de un niño, un quejido o lo que desde entonces nos hace reír: guaña, guañaaa guaña...

Una vez más, la razón había ganado al mundo oscuro de espectros, fantasmas y otros seres creados para que nos quedemos en casa, las leyendas se quedaron en leyendas y todo volvió a su cauce. Y menos mal, porque si no hubiese sido así, y de verdad hubiese niños como almas en pena llorando por las noches en los barrancos, seguramente hoy la naturaleza sería un lugar aterrador que hay que abandonar antes de la noche y no... el destino mágico de todas las noches que me quedan por pasar al aire libre.


Pardela cenicienta (Calonectris diomedea)

29 ago. 2011

Del papel a la sartén.

Algo recurrente en mí cuando visito un mercado, es buscar los puestos donde se exhiben los productos marinos y dejar vagar la vista por las distintas especies que hay a la venta: cangrejos que parecen guerreros medievales dentro de su armadura, morenas de dientes afilados y mirada agresiva, alfonsiños colorados con cara de susto, peces brillantes y húmedos... texturas y colores que son una provocación para el dibujante.

En algunas ocasiones, elijo algún pescado para pintarlo. Al pescadero le resulta curioso cuando pides un kilo de caballas y le dices... "A ÉSTA no la limpies ni le hagas nada y me la pones aparte". Como el que paga manda, te la envuelve aparte y santas pascuas. Pero la intriga se le ha instalado en el puesto y cada vez que repites la maniobra se miran entre ellos como diciendo, "...éste es el del pescado aparte sin limpiar....".

Varias visitas más tarde, ha surgido algo de confianza y el pescadero te pregunta ¿por qué esa manía de llevarte siempre un pescado aparte sin limpiar? Cuando se lo dices, entonces sí que te conviertes en un TIPO RARO, uno que compra pescados para pintarlos... En los años que llevo vendiendo pescado, ésto sí que no lo había visto nunca...

Todos se miran en el puesto con cara de circunstancias y tú te vas con el paquete (con un pescado aparte) mientras le preguntan al siguiente cliente ¿lo quiere limpio verdad? deseando que no se hayan vuelto todos locos y se dediquen a comprar el pescado para pintarlo en vez de para hacer una buena sartenada...

                                                    Caballa (Scomber colias) Acuarela sobre papel CANSON de 370 g


Pues eso, nada más gratificante que comprar el pescado y pintarlo... eso sí, y luego darte un homenaje gastronómico.

¡Que lo disfruten!




27 ago. 2011

Éramos unos bárbaros...

A veces cuando muestro las pinturas y dibujos pienso que a los visitantes del blog les podría resultar interesante saber, ¿qué motivó que me dedicara a pintar la naturaleza? En mi casa pintábamos todos pero yo, hacía años que no garabateaba nada en los papeles que se me ponían a tiro ¿por qué escogí ese camino entre tantos?

Esta foto lo podría explicar todo por sí misma, pero... mejor lo cuento.


En el año 89 comencé una estancia de dos cursos en la Escuela de Capataces Forestales de Cazorla, Jaen. En esos años, en que la ropa de montaña era la más caliente que había en casa, incluido el "sueterdelana" que me había hecho mi madre (en la foto), hice grandes amistades. Compañeros de pateos con los que recorrí la Sierra de Cazorla, ansiosos por descubrir aquel tremendo escenario natural. Barbudos y cargados de ropa para superar el frío invernal de la sierra, nos aventurábamos a desentrañar sus secretos usando, a veces, dos sacos de dormir de verano embutidos uno dentro del otro para suplir la falta de buenos materiales. Pero éramos felices y cada nueva especie de ave identificada, cada montaña que subíamos nos recompensaba con creces el frío y las incomodidades.

Para mí, que venía de Canarias, el encuentro con los grandes mamíferos (ciervos, gamos, cabras montesas, jabalíes, ...), las grandes rapaces, las serpientes... supuso un descubrimiento que, como una brújula, decidió de una vez por todas, el rumbo de mis pasos. Entonces llegó la primera guía de aves, la Heinzel y sus ilustraciones comenzaron a llenar mi cuaderno de clase, mientras un profesor de mecánica pensaba que apuntaba la ubicación de todas las tuercas de un Caterpillar de orugas.

Milagrosamente aprobé mecánica, pero lo importante es que, desde entonces, tengo la necesidad de volcar en el papel esos instantes y guiños que la naturaleza te deja descubrir.


Le dedico esta entrada a todos los "osos cavernosos" de aquellos años en Cazorla, especialmente a la memoria de Encarna Fernández Siles.

22 ago. 2011

La "señora" gorrión también fue retratada

En algunos casos, todo sale bien a la primera. A esta hembra de gorrión moruno la conseguí plasmar en unos 5 minutos, mientras me miraba desde mi mano izquierda preguntándose, tal vez, ¿qué me va a hacer este gigante que me tiene atrapada?


Transcurrido ese tiempo, el pájaro retornó feliz a su mundo entre los tarajales y yo me preparé para recibir otro ejemplar y realizar un dibujo más.

19 ago. 2011

La belleza cotidiana

En estas últimas semanas, he tenido la fantástica oportunidad de acompañar en su trabajo de campo al biólogo David Padilla. Sus estudios sobre los parásitos de las aves me han permitido mirar a las currucas, canarios, herrerillos, etc... cara a cara. Expresiones, carácter, la fuerza que muestran cuando los sostienes en la mano mientras los dibujas... son rasgos que percibes cuando tu mirada se cruza con la del pájaro, información imprescindible para que tus pinturas tengan "vida".

El cuaderno de campo, es la herramienta con que los dibujantes "tomamos la medida" al motivo a representar. En mi opinión, conocer el proceso facilita la valoración del trabajo final, por eso les muestro este apunte realizado en el sur de Tenerife recientemente. Muchas veces, aves tan comunes como el gorrión moruno pasan desapercibidas o simplemente son ignoradas ante la majestuosidad de las rapaces, la elegancia de las garzas o el bello trino del canario y el capirote.



En esta entrada reivindico la belleza cotidiana.


17 ago. 2011

No solo de "bichos" vive uno...

Esta Cresta de gallo (Isoplexis canariensis), la pinté hace unos años para la Guía del Albergue de Bolico en el Parque Rural de Teno. Es posiblemente una de las plantas carismáticas del monteverde tinerfeño, de una belleza tremenda cuando te sorprenden sus inflorescencias destacando sobre el verde profundo del bosque de la niebla.

16 ago. 2011

Correlimos común monocromo

Me gusta este ejercicio de luces y sombras porque posee la sobriedad de la pintura a un solo color y, a la vez, destila un aire como antiguo...  Resultó muy práctico olvidarme de los colores y centrar la atención únicamente en el juego de luces y sombras creadas. Espero que les guste.

15 ago. 2011

Coincidencias cromáticas

Hace unos meses reuní estos dibujos digitales en una página, en photoshop. A nivel plástico, el parecido de su combinación de colores lo hacía muy atractivo. Un color neutro debajo y ya está compuesta una lámina del micromundo de los chinches y las mariposas. Maravillas de la tecnología.

Alcaraván

Comienzo con la cabeza de un ave fascinante, tanto por sus peculiares hábitos como por su aspecto, EL ALCARAVÁN. He podido observarlo en pleno cortejo, realizando maniobras de despiste en las cercanías de su nido, formando grupos en la fase de dispersión juvenil... y siempre, me ha parecido haber recibido un regalo. Desarrollan su vida en medio de la nada, en zonas donde pocas plantas son capaces de sobrevivir, expuesto a la maresía y al rigor del sol de los llanos pedregosos de las Canarias orientales y, generación tras generación, alegran con su canto los atardeceres de los desiertos canarios.

Bienvenidos

Hola, quiero darles la bienvenida a este espacio donde, a partir de hoy, voy a mostrar mi trabajo creativo.

Aunque estoy centrado en la Pintura de la Naturaleza, o Wildlife Art como se conoce a nivel internacional esta corriente artística, también hay momentos en que la expresión necesita palabras, sonidos...

Por eso, encontrarán a medida que este blog vaya creciendo, llamadas a canciones, letras que se colarán entre dibujos y otros "elementos" cuyo único fin sea completar la propuesta sensorial que buscan en primera instancia mis pinturas.

Les agradezco su visita y espero que este espacio sea, a partir de ahora, un espacio común de los amantes de la belleza y la Naturaleza de este delicado planeta que habitamos.

Un fuerte abrazo

Fran Torrents