20 ago 2012

LA TIGRESA Y LAS OSCURAS GOLONDRINAS



Julio 2012, Perth WA.

Visto el título, alguno se pensará que voy a entrar en detalles escabrosos de mi estancia en Australia o que me he aficionado de pronto al cine asiático, tan prolífico en títulos de este tipo. Nada más lejos de la realidad. En los próximos párrafos entenderán el porqué de este encabezado tan enigmático.

Cuando empecé las clases, el ritmo de vida que llevaba hasta entonces en Australia cambió completamente: horarios definidos, madrugones, clases y horas de repaso se erigieron en las directrices de mi tiempo, marcando el compás de las salidas y recordando, siempre que comenzaba a dejarme ir, el sinfín de obligaciones que me esperaban. Saliendo a las tres de la Escuela de Idiomas y con el sol cayendo a eso de las cinco y media, poco margen me quedaba para visitas a espacios naturales.

Lo adelantaba en la última entrada y así ha ocurrido, pero este país se vuelve a mostrar generoso ofreciendo un importante número de rincones que, inmersos en la vida urbana y perfectamente camuflados entre urbanizaciones, carreteras y el trasiego de gente que diariamente hace su vida cerca, reservan la vida natural para quien quiera disfrutarla.

Así, buscando en el mapa, comencé a hacer recuento de cuantos lagos, lagunas y pequeñas charcas se encontraban cerca del itinerario que diariamente realizaba.

Y comenzaron las sorpresas.

Como estoy estudiando en Scarborough, en la costa al noroeste de Perth, busqué directamente en el trayecto hasta Fremantle y encontré el lago que me había comentado un compañero de clase: Lake Monger. Me las prometía felices,  un lago bastante grande, con un paseo que lo circunvala… pero en el camino de éste, el lago Herdsman me paró en seco. Es una formación circular donde se combinan varios lagos de distintos tamaños con senderos, isletas y zonas de hierba rasa con otras de tupida vegetación. Pues bien, fue enfocar el telescopio y comenzar a descubrir especies que no había observado todavía.

Estaban el porrón australiano, un pato buceador marrón oscuro. El macho tiene el iris del ojo blanco y destaca tremendamente desde lejos. También estaba la malvasía australiana, otro pato marrón con cola corta y enhiesta y el pico azul, y un dormidero de espátulas de pico amarillo y golondrinas, cisnes negros y unas cuantas especies más.

Por cierto, tengo que corregir cierta información que incluí en una de las primeras entradas sobre Australia: cuando hablé de que el cisne negro ya solo se encontraba en pequeños grupos en el río, lo hacía basándome en el comentario de una señora mayor, que me lo explicaba así. Ahora he tenido la grata sorpresa de verlos en grupos de cincuenta ejemplares e incluso más, por lo que es posible que, aunque esta señora en su juventud viera más cisnes en el río, la especie no esté en el peligro que me hacía pensar con su comentario. En cualquier caso es una corrección para bien y a mí me causa una tremenda alegría tener que hacerla.

Muchas veces, la gente habla desde el corazón sin tener en cuenta que su información puede ser tenida muy en serio. En este caso, esta señora me contó su experiencia basada en sus recuerdos y seguramente no tiene en la actualidad las referencias necesarias para hacer ese tipo de valoraciones. O realmente lo que yo he visto, aún pareciéndome impresionante no es sino un vestigio del esplendor de la población de cisnes negros… Si algún día lo descubro lo compartiré aquí y todos nos enteraremos.

Volviendo al lago Herdsman, todas estas especies eran una invitación a recorrer el lago, cosa que no podía hacer en una tarde teniendo tan pocas horas de luz, pero me di un corto paseo para ir tomándole la medida y plantear futuras visitas.

En este paseo, después de identificar una especie de golondrina (Welcome swallow*), estaba absorto con sus vuelos, idas y venidas, pasadas rasantes sobre la superficie del lago hasta que, en un momento dado, observé que un grupo numeroso se afanaba en atacar algo sobre la hierba. El comportamiento me pareció sumamente extraño, recordaba a las  gaviotas cuando se abalanzan sobre restos de comida en el suelo o cuando alguien penetra en sus colonias de cría e intentan expulsarlo a base de pasadas intimidatorias; pero nunca lo había observado en golondrinas.

Para enterarme de lo que pasaba, enfoqué el telescopio hacia allí y descubrí que, lo que tan afanosamente intentaban ahuyentar las golondrinas, era una hermosa culebra, con la zona ventral amarillenta y el dorso de un pardo ambarino muy brillante, dando la impresión de estar recién salida del agua. No podría asegurarlo pero creo que el metro de longitud lo superaba con creces. 

Y lo curioso es que estaban consiguiendo incordiarla lo suficiente para que se alejara de allí. Aún no he entendido el porqué de esa actitud por parte de las golondrinas, tal vez esta serpiente sea capaz de trepar hasta sus nidos y sea uno de sus predadores potenciales. La cuestión es que entre todas consiguieron que se marchase hacia zonas de vegetación más tupida.

Después de que se hubo ido, seguí con mis observaciones, contento de haber observado una cuarta especie de serpiente y deseoso de identificar en una guía la especie exacta. Al poco se me acerca una pareja de viejecillos que andaban haciendo ejercicio por allí y entablan conversación sobre el telescopio, de donde vengo y esas cuestiones comunes entre las personas que se encuentran por primera vez.

Al rato de estar hablando les comento lo de la serpiente. Se los dije, con el entusiasmo de compartir esa observación, pero, consciente de que mucha gente tiende a eliminar a todo bicho de apariencia peligrosa, les dije con mi mejor intención:
“Pero tranquilos que es una especie inofensiva, una culebrita….”

Entonces el viejecillo se me acercó un poco más y sonriendo me dijo: "¿Amarilla por debajo y marrón por encima me decías? – por la expresión socarrona de su cara comencé a temerme que sabía de lo que estaba hablando. Me da una palmada amistosa en el hombro y me suelta - También puede ser negra por encima, es una Tiger snake, una de las cinco serpientes más peligrosas del mundo.”

La cara debió quedárseme a cuadros porque la viejilla también se echó a reir.  Luego se fueron sonrientes y saludando con la mano. Ella todavía tuvo el sentido del humor de pararse y decirme desde lejos: “Cuidado con las serpientes” y allí me quedé yo, de enterado diciéndole a los habitantes de la zona, qué especies eran o no peligrosas…

Posteriormente, a medida que he ido conociendo el lago, he encontrado numerosos carteles avisando de su presencia. 

Me encanta esta sensación de saber que la vida salvaje, aún pudiendo suponer un peligro para las personas, se gestiona de manera tan civilizada. Realmente si nos organizamos un poco hay espacio para todos.

Un saludo y disculpen la tardanza

Fran Torrents

22 jun 2012

TIEMPO DE CHARRANES



Como había advertido, el nuevo ritmo me ha absorbido, dejándome poco tiempo para escribir y explorar este país. Aún así, la distancia entre Fremantle y la Escuela de idiomas encierra un número interesante de pequeñas lagunas donde las aves son fácilmente observables.

Gracias a eso, he podido comprobar lo difícil que lo tienen las libélulas aquí. La otra tarde pude disfrutar de un pequeño documental en el que dos pequeños halcones, el Cernícalo australiano y el Australian hobby (del mismo tamaño que el primero pero de cola más corta y mayor parecido físico con un halcón) se merendaban por turnos a la población de libélulas que habita un lago del norte de Perth.

Desde sus correspondientes oteaderos, las dos rapaces realizaban cortos vuelos a ras de agua y enganchaban con una facilidad pasmosa a las desconcertadas libélulas (de tamaño similar a Anax imperator, la más común y fácil de ver en Canarias) que en pocos segundos eran despiezadas y engullidas, quedando solamente unas alas transparentes que durante unos segundos, se quedaban adheridas a la rama y poco después, con suaves zigzags acababan depositándose en el agua.

Este ritual se repitió varias veces. Tuve la suerte de que el Australian hobbie se posó siempre en la misma rama seca y dejé el telescopio enfocado hacia allí, dejando los prismáticos para seguir los vuelos y observar como en el último momento abrían las alas y dejaban delante las garras para atrapar con ellas al sorprendido insecto.

Parecía que la población de libélulas lo tenía difícil con semejante cuadrilla de exterminadores cuando un nuevo comensal se sumó a la merienda. La White-faced Heron, una garza gris-azulada con la cara y garganta blancas, la más común aquí por lo que he visto, apareció caminando furtiva entre las plantas acuáticas y enganchó con certero movimiento a otra libélula. En este caso la engulló completa después de soltarla en el agua, propinarle un par de picotazos y sacudirla en el aire.

Tal vez se pregunten por qué no dibujé o tomé apuntes de este hecho. La verdad es que estaba tan a gusto observando las maniobras de los halcones, siguiendo los lentos movimientos de la garza, rapidísimos cuando la presa estaba a tiro, intentando imaginar donde estarían los siguientes objetivos de los afanados predadores, que preferí disfrutar del momento y vivirlo como observador.

Eso ocurría en los últimos días de sol que hemos disfrutado por aquí, porque el invierno ha comenzado en estas latitudes y las temperaturas han bajado hasta rozar los cero grados algunas noches. Se me hace bastante extraño volver a entrar en el invierno cuando de estar en Europa, empezaría a disfrutar de la calidez del verano, pero tras las semanas pasadas en el territorio del norte, con su clima tropical creo que no me vienen mal un par de meses de fresquito.

Pues este invierno, además de frío, ha traído cambios en el ambiente que he aprovechado al máximo. La semana pasada, un primer temporal de viento y lluvia encrespó el mar y, por primera vez observé la playa sin surfistas a lo largo de todo el litoral. Lo normal es que haya decenas de ellos esperando la ola que los impulse.

Los fuertes vientos son una buena señal para el observador de  aves, porque muchas buscan la costa como refugio ante el vendaval. Sabiendo esto, madrugué un poco más y conseguí tiempo para echar un ojo a la playa antes de entrar en clase y obtuve buenos resultados.

Lo normal es que en la arena estén un grupo de Silver gulls (la gaviota más común aquí, parecida a la reidora europea pero sin capirote) y algunos Swift terns (Charranes piquigualdos), pero una mañana pude observar un pequeño charrán oculto tras el grupo mencionado. Al acercarme, la diferencia de tamaño se hizo patente, era realmente pequeño comparado con los piquigualdos. Lo primero que pensé fue que me encontraba ante un charrancito, pero al mirar la guía, las alas completamente grises sin la cara externa de las primarias negras me decantaron por Fairy Tern (Sterna nereis). Esta especie, además, es la que habita esta zona con regularidad mientras que el charrancito tiene un área de distribución mucho más norteña y apenas llega hasta el norte de Australia. Pero con las aves nunca se sabe, tal vez me lo encuentre un día de estos.

Charrán piquigualdo
Sketch rápido a dos colores.

Empezaba bien la semana.

A los pocos días, en una mañana lluviosa vi pasar fugazmente un charrán robusto, mayor que el piquigualdo y con el pico rojizo. Al mediodía lo volví a ver. Otra vieja conocida de Sudáfrica, la pagaza piquiroja engrosaba el número de aves marinas que se mueven en esta costa.

Así, el invierno aporta nuevos alicientes cada día, los lagos van aumentando su superficie y la vida se renueva una vez más.

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de rodear una isla en una pequeña lancha, acompañando a un amigo que iba a pescar y, después de disfrutar viendo los leones marinos y una impresionante colonia de cormoranes, recibí un premio especial.

En la orilla de la isla, caminando confiado, un ostrero negro me hizo subir las pulsaciones. Esta especie es similar a una que habitó en Canarias y tristemente se encuentra extinguida desde hace casi un siglo. Por eso, ver a este pariente cercano me produjo una sensación especial.

Estas tierras son un paraíso para las aves. Tienen espacio, tranquilidad y un mar que les provee de todo lo que necesitan para vivir. Ojalá que esta vida que observo con tanta facilidad se reproduzca y continúe muchos años deleitando a los que disfrutamos de la simple observación, de plasmar formas y colores o de descubrir los secretos de su biología, su comportamiento y las causas que hacen que cada especie sea especial.

Espero no tardar tanto con la próxima entrada.

Saludos.

Francisco Torrents

8 may 2012

Australia, César Manrique y un fin de etapa inmejorable.


Por segunda vez consecutiva he tenido que suspender el viaje en coche desde Darwin hasta Perth. El susodicho se queda en venta en Darwin y yo me subo a un avión para volver a la capital del oeste australiano. Me queda la pena por no haber realizado un trayecto apasionante que en distancia, hubiera sido comparable a bajar desde el norte de Polonia hasta Cádiz.

Pero como a mal tiempo hay que ponerle buena cara, he disfrutado lo mejor que he podido del trayecto, y esta vez, sí que saqué fotos del corazón de este inmenso país. He podido observar sus venas rojas y las grietas de su piel como si me hubiesen elegido para realizarle una operación a corazón abierto. Ríos secos, lagunas saladas y billabongs rojos, amarillos y verdes como verdaderos oasis en medio de la nada.

Desde que abandonamos la cubierta verde de los deltas del norte, nos adentramos en un desierto gris que apenas dejaba entrever formas ni colores, como una zona neutra que te fuera preparando para lo que te esperaba. Y llegó.

La primera impresión fue el recuerdo de un cuadro en un museo de Lanzarote. Los rojos y ocres se mezclaban con profundos pardos y negros formando figuras que podrían estar firmadas por el genial artista que impulsó la conservación de la naturaleza en Canarias. Como imaginarán, me refiero a César Manrique. Ignoro si alguna vez estuvo en Australia, aunque por lo que he leído, creo que no me equivoco si aventuro que no lo hizo.



Vistas del continente rojo. En la segunda puede observarse un solitario billabong,
como un oasis dispuesto a apagar la sed de los solitarios animales del desierto.

En cualquier caso, creo que si Manrique hubiese visto estos desiertos, estos colores tan cercanos a su espesa paleta, habría reconocido entre sus pliegues a las musas que le llevaron a materializar en su obra, la grandeza material y pictórica de la piedra en su más cruda expresión; tal vez, hubiese hermanado artísticamente a islas tan desmesuradamente dispares como Lanzarote y la inmensa Australia; tal vez hubiese elevado un canto por encima de todas las fronteras erigiéndose en embajador de todos los rincones de este planeta; tal vez, en un alarde de imaginación (el mío) su obra hubiese servido para superar distancias y Australia, metafóricamente, no quedaría tan lejos.

Tal vez, pero mientras divago, el desierto de coladas rojas y negras, ha dado paso a un inmenso desierto amarillento cuyas dunas kilométricas apuntan todas hacia el oeste. Se trata del Great Sandy Desert, enorme masa de arena que separa Broome del resto de Western Australia por una barrera de más de 300 kms.

Después del desierto, más llanuras rojas, rizadas, lisas, con pequeñas sierras alargadas que apenas hacen sombra bajo el implacable sol austral. Y en medio de todo eso, de repente una línea como marcada con una herramienta de delineante, nos recuerda que el ser humano también ha llegado aquí. Con su incuestionable capacidad de expansión, también ha llegado al desierto, a cientos de kilómetros de la costa, el agua y las comodidades, y ha hurgado y encontrado metales preciosos, minerales básicos y otros materiales que convierten a Australia en un país rico y autosuficiente en muchos aspectos.

Las minas se abren en el terreno como vaciados de un escultor obsesionado por las escaleras. Y se pierden entre sus propias sombras, peldaños de gigante que numerosas hormigas se afanan cada día por arañar y perforar un poco más.


Desde la distancia, desde la perspectiva de un turista, resultan hasta atractivas, como heridas a las que el azar hubiese conferido una belleza especial.

Pero todo pasa, y el desierto también se acaba. Lo avisan las primeras parcelas cuadriculadas, los caminos y carreteras cada vez más desarrollados y definidos. Pronto, las primeras manchas verdes y, entre ellas o más bien dicho antes que ellas, una especie de lagos salados, de color marfil, desvaídos y lechosos despiden a la Australia salvaje para que te adentres en el vergel que rodea al Swan River, nexo entre la ciudad de Perth y la coqueta Fremantle, que es donde voy a establecer mi residencia hasta que termine los estudios que pronto comenzaré.




Ahora termina esta primera etapa en Australia. Han sido dos meses de descubrimientos diarios, nuevas amistades, me he adentrado en la particular cultura anglosajona de los aussies, me he impregnado de su calma y he despedido sin liquidación a algunos fantasmas que se creían con derecho a acompañarme allá donde fuera. En este tiempo, he comenzado a cogerle el pulso a este continente que amenaza con atraparme por mucho tiempo y el futuro se asoma a la esquina tendiéndome la mano.

La próxima etapa, marcada por horarios y horas de estudio será posiblemente menos intensa. La naturaleza quizás pase a un segundo plano, pero espero que las vivencias humanas suplan con creces este discreto alejamiento que me veo obligado a realizar.

En cualquier caso, seguiré buscando el lado positivo, la manera entusiasta de contar lo que vaya descubriendo, y espero que ustedes sigan leyendo con la misma fidelidad lo que publique. 

Vista de Swan River con Perth y Fremantle al fondo.
Los edificios cerca del río, son el centro financiero de Perth,
como pueden ver, el resto se una extensa masa de casas terreras.


Gracias por estar ahí.

Fran Torrents

22 abr 2012

Últimos días en Northern Territory.


El territorio del norte me ha brindado la ocasión de conocer un montón de nuevas especies, tanto de aves como de reptiles y anfibios. Esta tierra rebosa de vida.

Le he cogido especial cariño a los atardeceres. Entre soberbias puestas de sol, impactantes y coloridas como si un imaginario pintor desease acabar de una vez por todas con los colores de su paleta, me he pasado horas viendo el trajín de bandos de cacatúas, cotorras e íbises que vuelan en busca de sus dormideros. Las primeras en desordenada formación, ruidosas hasta la exageración, los últimos, en clásica formación en V disciplinados y ahorrativos, sin titubeos.

Entre ellos, erráticas rapaces cruzan sus siluetas oscuras contrastadas por las formas blancas de las Little Corellas, pequeñas cacatúas blancas que recuerdan volando el movimiento de las garcillas bueyeras. Si tienes suerte, en este marco dinámico aparece la cigüeña de pico negro o Jabiru como lo conocen aquí, con sus rojas patas estiradas tras la cola, el pico, cabeza y cuello verde oscuro y un distintivo dibujo en blanco y negro en el paño de sus alas extendidas.

Si además, has sido previsor y te has apostado cerca de una pequeña laguna, puedes disfrutar del ajetreo de los patos, garzas y espátulas que engullen los últimos bocados del día. Comienzan los movimientos del Martinete australiano, pequeña garza nocturna que se mueve a gusto a partir del crepúsculo y los pajarillos, se dan los últimos baños de tierra en la rojiza pista aledaña. Y todo esto, a pocos kilómetros del último núcleo habitado.

De hecho, cualquier pista de tierra en la que he avanzado unos pocos cientos de metros han sido verdaderos filones para observar paseriformes (pajarillos pequeños). Desde el Crimson Finch, un pequeño pinzón de larga cola afilada y color carmín intenso, preciosa imagen comiendo semillas balanceándose en una espiga, hasta oropéndolas verdes con el pico rojo que emiten un sonido tan extraño que me costó asociarlo a un pájaro tan bonito.

En estos días he disfrutado de bocetar a lápiz, aquí les muestro algunos de los previos a las láminas definitivas. En este caso, esta Avefría ya la publiqué en una de las últimas entradas, pero puede resultar gráfico, observar el origen de los dibujos definitivos.



Una tarde tuve la suerte (o la desgracia, porque los mosquitos se dieron un banquete conmigo) de localizar un dormidero de Milanos silbadores. Llegó a haber siete milanos juntos en un árbol, y al rato, las cacatúas negras de cola roja llegaron con sus estruendosos cánticos y ocuparon un árbol cercano. Eran solo dos, pero aparentaban una multitud por la capacidad que tienen de armar revuelo.

Y... lo mejor de la tarde!!!!! Que hizo incluso que me olvidara de los mosquitos, los milanos y las cacatúas..... Tachánnnnnnn!!!!!!!!

Estaba tomando apuntes de los milanos con el telescopio y escuché un ruido en la maleza a unos treinta metros detrás de mí. Cogí los primáticos y antes de ponérmelos ante los ojos, descubrí una mirada curiosa y tranquila que me observaba entre las hierbas amarillentas: EL DINGO!!!!!!, esa especie entre el perro y el lobo que se calcula fue introducido desde Indonesia hace unos 4000 años. Un ejemplar de pelaje ocráceo perfectamente camuflado entre la hierba seca. Me miró unos segundos y con absoluta tranquilidad dio la vuelta y desapareció.

Un momento inolvidable que me transportó por unos instantes a la sabana africana, a la aparición de los grandes mamíferos entre acacias y espinos...

También he pasado largos ratos en pequeñas lagunas, que en esta zona hay muchísimas, observando y bocetando patos, algún Martín pescador y lo que se ha puesto delante.

Wandering Whistling-Duck en Marlow Lagoon.

Forest Kingfisher a partir de sketchs tomados en Marlow Lagoon.

A última hora de ayer, sábado, cuando volvía de visitar el Mary River National Park, me encontré con una desagradable sorpresa. El bicho más simpático y al que había podido observar en los alrededores de la casa varias veces, Tawny Frogmouth, había recibido un golpe, posiblemente de un coche y andaba desorientado por la pista de entrada. 

Al principio no me di cuenta y pensé que andaba tras una presa, pero cuando intenté avanzar y vi que no se apartaba decidí que debía echarle un vistazo. Se dejó coger con una ligera amenaza de su bocaza abierta. Inofensiva porque no tiene ni pico afilado que clavarte, ni fuerza en el pico para presionarte pero es su estrategia de defensa....


Lo cogí con cuidado y lo llevé a la casa. Como hoy domingo está cerrado el Centro de Recuperación lo mantenemos tranquilo en un transportín de perros que había por aquí y al menos ha pasado la noche seguro. Si como pienso, el mal proviene de un hecho humano, es justo que los humanos lo corrijamos. Ahora he aprovechado para hacerle bocetos e intentar plasmar ese increíble plumaje de camuflaje, repleto de manchas irregulares, líneas y puntos que buscan confundir a su propietario con la hojarasca, las ramas o cualquier rincón de la vegetación donde pasa los días disimulando y esperando que la noche le permita salir a la caza de los pequeños animalillos que componen su dieta.

Bueno, posiblemente en pocos días abandone este territorio, al menos temporalmente. Ya veremos qué nos depara en el futuro esta singladura australiana. Nos vemos en la próxima entrada. 

Mucha suerte.

Fran Torrents.

17 abr 2012

Sueño con serpientes

Esta semana está siendo fantástica en cuanto a la fauna observada. Venía un poco embajonado porque a la primera serpiente que había visto, una estupenda Black Whipsnake (Demansia atra) de casi un metro de largo, la había atropellado sin remedio. La vi cuando estaba delante del coche y aunque intenté esquivarla, el desenlace fue fatídico para el reptil. Tristemente ocurre muy a menudo, en la carretera he podido ver milanos, loros y algún wallaby muertos a causa del tráfico...

Pero, a partir de ese momento he podido observar vivas dos serpientes diferentes. La primera, una  Children´s Python. Esta pequeña e inofensiva pitón fue capturada en la puerta de la casa donde vivo, mientras constreñía entre sus anillos a una rata. Armin, en cuya casa estoy habitando, la metió en una caja hasta que yo volviera y pudiera verla y cuando lo hice, ya había ingerido a la rata, tal como se aprecia en la foto. Es fantástica la capacidad que tienen de desencajar las mandíbulas para engullir a presas de un tamaño enorme en proporción a su diámetro. Así, pueden observarse sus escamas distendidas, totalmente separadas y unidas por la piel que las alberga, de un color rosáceo.

Ahora le esperan unos días de lenta digestión hasta que consiga hacer desaparecer de su estómago a la desafortunada rata.

La pequeña Children´s Phyton (Antaresia childreni) conociendo a la Alondra ricotí de mi camisa.
Obsérvese el bulto que hace la rata en el interior de la serpiente.

La pequeña pitón tras ser liberada.

Al día siguiente las sorpresas continuaron. A la vuelta del trabajo, Armin saca un pequeño saquito y nos descubre una maravillosa Green Tree-snake (Dendrelaphis punctulata), una serpiente trepadora que, en el territorio del norte posee un color entre amarillo y dorado muy bonito en el cuerpo y la cabeza azulada. Su nombre no es erróneo, ya que en otros estados de Australia adquiere coloraciones totalmente diferentes, siendo la más común la verde, de ahí el nombre. También se la puede ver azul y gris oscuro.

La maleducada Green Tree-snake enseñando la lengua.

Esta serpiente se encontraba en un espacio abierto sobre la puerta de una tienda por lo que de haber sido descubierta por otra persona, posiblemente habría sido abatida; en general cuando la gente ve una serpiente piensa en lo peor y trata de eliminarla. Como se puede ver en estos casos las tres especies son inofensivas y una pieza importantísima en la regulación de las poblaciones de pequeños mamíferos, reptiles y anfibios.

También es cierto que en Australia habitan algunas de las especies más peligrosas del mundo, así que mejor andar con precaución, por si acaso, y dejar para la gente preparada el atraparlas para, como en este caso, soltarlas en el bush y que sigan viviendo en su mundo de sigilos, acechos y largas digestiones.

Saludos
F. Torrents

11 abr 2012

Coche rojo para un continente rojo

La estancia en Darwin está resultando muy interesante. En cuanto te habitúas a la humedad y el calor, comienzas a disfrutar de un entorno donde la naturaleza marca el ritmo sin complejos; en la estación húmeda algunas carreteras asfaltadas se inundan y debes circular con cuidado para no acabar en la marisma; muchas pistas quedan inutilizadas incluso para todo-terrenos y el paisaje se transforma como lo hace la orilla del mar cuando sube la marea.

Ahora ha comenzado la estación seca, que sigue siendo muy húmeda para lo que estoy acostumbrado y las carreteras son más seguras, pero todavía quedan restos de las inundaciones, como pude comprobar el otro día al recorrer una pista dentro de Litchfield. Pasé dos pequeñas corrientes de agua mientras me preguntaba cuándo tendría que darme la vuelta, hasta que llegué a un pequeño río donde dije basta, aquí sí que no me meto. Mientras me lo pensaba llegó un Toyota ocupado por una mujer y sus dos niños. Le pregunté y solamente me dijo: "Follow me, you´ll be fine". Y la verdad es que siguiendo su rodada dentro del agua salí del río sin problemas. Ya me veía entrevistando a los cocodrilos desde la ventanilla....

Desde que compré el coche, un Holden Nova, cacharrito semejante a un Toyota Starlet con muchos kilómetros en sus llantas, he podido moverme con facilidad y aprovechado para visitar algunos Parques Nacionales. El Lichtfield N. P. ha sido el más impresionante, con su combinación de bush seco e impenetrable y sus pozas alimentadas por cascadas que nacen en los lugares más insospechados. La pena fue que las pozas estaban cerradas por presencia de cocodrilos.

Probando el Red-Back en las pistas del Litchfield N. P.
Como era Domingo Santo me puse la camisa más religiosa que encontré :)

Y llegados a este punto, es preciso explicar un poco esto de los cocodrilos porque si no va a parecer que aquí se vive como en una película de Tarzán.

En el tercio norte de Australia cohabitan dos especies de cocodrilos, el de agua dulce o "freshie" de menor tamaño y carácter tímido y huidizo (por lo general) y el "saltie" o cocodrilo de estuario, cuya única timidez estriba en si te devora al pil pil o encebollado. Es un predador nato y para él las personas estamos en la lista de la compra. Para colmo, a esta especie, igual te la encuentras en las playas, a lo largo de la costa, en las marismas de los deltas de los ríos, en los propios ríos o en las charcas del interior. Esto se debe a que, en las épocas de inundación, las wetlands se inundan y los cocodrilos se esparcen hasta donde llega el agua. Cuando llega la estación seca, muchos de ellos se quedan aislados de la masa principal de agua. Por lo tanto, es muy difícil sentirse seguro en este territorio a menos que estés muy lejos del agua.

Una de las formas de saber si hay salties en una charca es precisamente la presencia de freshies, ya que este último también está en la lista de presas del cocodrilo de estuario y no se encuentran muy a gusto en su presencia. Aquí me dicen que con los freshies puedes bañarte sin problemas pero creo que voy a dejar la experiencia para gente más aventurera....

Como ven, aquí las posibilidades de darte un baño y no encontrarte un cocodrilo son complejas de calcular, aunque imagino que la gente del lugar, tendrá sus estrategias para evitarse un encuentro desagradable.

Para quien viene de fuera como yo, nunca sabes si estás tomando demasiadas precauciones o demasiado pocas. Para muestra un ejemplo. El otro día estaba recorriendo la costa norte de Darwin y después de atravesar una masa de vegetación bastante tupida accedí a una playa coronada por unos bajíos costeros.
Una sorpresa grata me esperaba, en los bajíos se esparcía un grupo de limícolas de diferentes especies y preparé el telescopio para dedicarme un rato de identificación.

Al poco rato había descubierto entre aquellos afanados insectívoros, al popular vuelvepiedras que también llega a este extremo recóndito del mundo, a un zarapito similar al Zarapito real europeo, el Eastern Curlew (Numenius madagascarensis), al Andarríos del Terek (Xenus cinereus), al Grey-tailed Tattler (Tringa brevipes), a un chorlitejo muy bonito (Charadrius mongolus) con un plumaje intermedio pero el pecho perfectamente marcado y el chorlito dorado del Pacífico (Pluvialis fulva), además de un andarríos bastardo y un archibebe claro que son bastante conocidos en Europa.

Me quedaron un par de especies sin identificar, pero todo iba bien hasta que el jolgorio de pajarillos que venía de la espesura cesó de golpe. En ese momento me di cuenta de que llevaba mucho rato en el mismo sitio, recordé las señales de aviso y me preocupé hasta el punto de decidir marcharme y volver otro día para seguir viendo limícolas y tal vez hacer algunos apuntes.

Seguro que a más de uno le parece un comentario exagerado, peliculero.. y a lo mejor lo es, pero cuando lees en las noticias como hice hace unos días, que la guía de una conocida empresa de excursiones había sido atacada por un cocodrilo y ves por todos lados las alusiones al peligro que existe, si eres prudente, es mejor retirarte a tiempo que convertirte en un kebab para cocodrilo.

No te fíes de su sonrisa, no quiere ser tu amigo.

Les muestro una foto del cráneo de un saltie de unos 4 metros. Pueden llegar a medir hasta 7 metros con bastante normalidad y ya de manera excepcional alcanzar los 10 metros. Definitivamente prefiero apuntarme al grupo de los cobardes.

Bueno, estoy preparando un itinerario para recorrer una buena parte de este país en coche y así poder disfrutar de sus rincones sin prisas..... Ya les contaré en la próxima entrada.

Mucha suerte

Fran Torrents

3 abr 2012

WOOOWWWW…

En estos días en que intento adaptarme al clima radical del trópico australiano, húmedo y caluroso, he comenzado a descubrir la magnífica exuberancia natural que alberga el Northern Territory.



Cuando el avión abandonó las nubes para iniciar la maniobra de acercamiento al Aeropuerto de Darwin, un tupido delta cenagoso me sorprendió, toda vez que la mayor parte del viaje, había transcurrido a través de un inmenso desierto rojo en el que a ratos, se observaban restos de antiguos lagos donde es posible que antiguamente, la vida le diera una oportunidad más soportable a sus habitantes.



Que en ese desierto hay vida es un hecho, pero no deja de ser sorprendente que la evolución haya permitido a algunas especies, habitar la tierra más exigente, bajo las condiciones más extremas que pueda imaginarse.

Casi cuatro horas fueron necesarias para atravesar este continente que, desde que desaparecieron las manchas verdes del bosque de eucaliptos que rodea al área metropolitana de Perth, no había dado señales de vida.

Y de repente, manglares, lagunas y el mar de nuevo, en este caso el Mar de Timor. Si mi vista pudiese abarcar unos cientos de kilómetros hacia el norte, avistaría las primeras islas del Sur de Asia y tras ellas, toda una amalgama de países y culturas que tienta visitar.

Una de las primeras especies que pude observar y dibujar fue esta Avefría, Masked Lapwing (Vanellus tricolor), que "se portó muy bien" y posó hasta que pude realizar algunos apuntes a lápiz. Capturaba con una facilidad tremenda las lombrices que se escondían entre las raíces de la hierba.




Australian White Ibis en una laguna cerca de Perth.

Pero… ¿es por esto que titulé wooooowwww a esta entrada? Pudiera ser, porque el contraste entre el desierto rojo y el verde delta fue fantástico, pero lo que realmente me provocó esa exclamación fue una visión que tuve la suerte de disfrutar la otra noche.

Me encontraba en un barrio de la afueras de Darwin al atardecer. La luz de la tarde todavía confería al cielo ese brillo azul profundo que antecede a la noche total. Entre las casas, podía observar el cielo enmarcado entre las copas de los árboles. Todo normal, una tarde más, hasta que aparecieron.

Recortando el azul luminoso del atardecer, como una legión de espíritus que avanzaran sin necesidad de impulso, unas siluetas etéreas se desplazaban sobre los árboles, LOS ZORROS VOLADORES. Enormes murciélagos frugívoros de tamaño descomunal que comenzaban a ocupar el cielo casi sin mover las alas, flotantes como si los moviese alguna fuerza ancestral. No acababa de creérmelo, en el coche me esperaban para ir a cenar y yo no podía apartar la vista de aquel espectáculo. Poco a poco fueron acaparando el azul mientras la noche los iba absorbiendo.




Lo que más me impresionó fue su forma de moverse. Acostumbrado a los murciélagos de Canarias, de vuelo incansable, rápidos aleteos y constantes cambios de dirección, los zorros voladores avanzaban sin apenas moverse, con aislados impulsos que no parecían necesarios dada la inercia con que avanzaban.

Y su tamaño.

A simple vista parecían del tamaño de una garza grande, ¡enormes! y su silueta se recortaba fantasmagórica, con las patas extendidas hacia atrás y la cabeza erguida.

Posiblemente uno de los momentos más impactantes que he vivido en la naturaleza.

25 mar 2012

AUSTRALIA, Primeros pasos en el continente rojo.



Tras los primeros días de aclimatación, en los que te comienzas a habituar a otra forma de hacer las cosas, nueva casa, amigos, lenguaje, horarios…. he comenzado a utilizar el cuaderno de campo y me he aprovisionado de los materiales que no pude traer conmigo, especialmente papel de diferentes tipos y una buena gama de acrílicos. 

Apuntes y primeras manchas en una ilustración sobre el Australian White Ibis,
observado en un pequeño lago en Perth.

A la vez, pude identificar las primeras especies de aves, las más comunes y urbanitas pero no por eso menos sorprendentes. Y todo ello, con la tranquilidad que se respira, al menos, en esta parte del país, que espero sea lugar común en el resto de los territorios que voy a visitar.

Presiento que va a ser así. Es difícil evadirse de esta sensación de espacio abierto, incluso en la ciudad, transmitida por la escasez de edificios altos y apretados como suele suceder en las ciudades españolas. No podía ser de otra manera, ya que si hay algo que sobra aquí, es espacio. Tal es así, que las ciudades, aun teniendo relativamente pocos habitantes, se extienden en una superficie vastísima como una descomunal zona residencial de casitas con jardín.

En general, el ambiente es cordial, el australiano se muestra como un ciudadano cercano, jovial y amable que no duda en hacerte una broma en medio del supermercado o en la guagua. Incluso la fauna salvaje se deja observar sin excesivos sobresaltos.

Como siempre hay algunas especies que se han acostumbrado a los humanos y se acercan con poco recelo a los márgenes del río, en busca de restos de comida. Es el caso de los cisnes negros, en Swan River. Y no deja de ser un poco decepcionante, ya que recuerda un poco al ambiente de un zoológico, pero, ya he tenido la oportunidad de observarlos alejados de los núcleos humanos y entonces sí que pude disfrutar de la magnífica presencia de un ave salvaje, embarrado hasta el cuello buscando comida en el fango de las lagunas junto a anátidas y algunas especies de zancudas.

Una señora mayor me contaba el fin de semana pasado, que recordaba, en su infancia, ver las bandadas de varios cientos de cisnes negros recorriendo el río. Hoy, se le puede ver en pequeños grupos dispersos y las riberas están ocupadas por pantalanes, y casas de lujo…. Snif.

El primer apunte que realicé fue de este Little Black Cormorant, especie de tamaño pequeño como el Cormorán moñudo o similar, bastante común en los alrededores de Fremantle y Perth, tanto en el Swan River como en las playas costeras que dan al Oceáno Índico.

Little Black Cormorant.

Una sorpresa que me llevé a los pocos días de arribar a Australia, fue la observación de mi primera rapaz australiana. Aunque nunca he tenido mucha facilidad para identificar rapaces, el hecho de que se dejara observar a una distancia relativamente cercana y que, tras rebuscar en la guía, el rasgo característico que vislumbré no dejara lugar a dudas, me dio la alegría de poder afirmar que había visto una hembra de primer año de Brown Goshawk (Accipiter fasciatus), que viene a ser el equivalente australiano al Azor (Accipiter gentilis).

Digo que el rasgo que me ayudó a identificarlo fue definitivo porque tras descartar la mayoría de las rapaces de la guía, a excepción de las que tenían alas tipo rapaz forestal como las del azor y el gavilán, el intenso barrado vertical de la garganta y parte alta del pecho solamente lo poseían dos especies entre la cuales rápidamente descarté una por su pequeña envergadura.

Cuando la vi, describía con disimulada tranquilidad amplios círculos sin perder de vista las bandadas de loros que pasaban bajo ella, hasta que se acercaban a una distancia en la que podía permitirse atacarlas, maniobra que repitió varias veces hasta que su vuelo evolucionó lejos de mi vista.

Poco a poco, voy recopilando pequeñas experiencias de la vida salvaje australiana, disfrutando del espectáculo que ofrecen las bandadas blancas y amarillas de las cacatúas al atardecer, cómo los pececillos del río saltan del agua despavoridos ante el ataque de una Aninga y espero impaciente, la observación de mis primeros canguros.

Western Corella (Cacatua pastinator) revoloteando alrededor de un eucalipto.

Dentro de poco tomo rumbo al Territorio del Norte. Allí el clima se endurece y las condiciones naturales te obligan a extremar precauciones pero, ¿a quién no le apetece un poco de aventura?

Red-necked Avocet descansando en el lago Bibra.

Salud y disfruten de este maravilloso planeta que nos ha tocado habitar.   



2 mar 2012

Como un libro abierto

Como un libro abierto el mar se ofrece prometedor, como frontera que invita a buscar más allá de sus límites. Este apunte de uno de mis lugares preferidos para ir a pintar, los bajíos de Punta Hidalgo en el norte de Tenerife, me viene que ni pintado (nunca mejor dicho) para explicar lo que siento en este momento en que parto con poco equipaje y muchas ganas de vivir, de encontrar, de descubrir...



El ritmo de mi tiempo me lleva a marcharme en busca de nuevas fronteras que traspasar, países que me sorprendan y me hagan sentir vivo. Atrás quedan los fantasmas cotidianos, lo bueno y lo malo, familia, amigos, esos rincones personales que hacen de un lugar un sitio inimitable y un territorio que, tristemente, huele a quemado; delante un sinfín de experiencias, lugares por descubrir, gente que conocer y una naturaleza única y desconocida.

Comienza el viaje, se reanuda la aventura. Este blog va a ser el espacio en que volcaré las nuevas experiencias. Les invito a suscribirse como seguidores para que puedan compartir de manera inmediata, los nuevos colores que mancharán mi paleta, las aves y otros animales que me sorprenderán por su exotismo y exclusividad y la riqueza de conocer uno de los países del mundo con mayor población aborigen, donde persisten costumbres, ritos y usos cargados de un simbolismo que seguro me ayudarán a llenar muchas hojas de mi cuaderno de campo.

La próxima entrada intuyo, no será una entrada más.

Saludos y buena suerte a todos.

Fran Torrents.

21 feb 2012

La mirada personal.

Una mañana del otoño pasado, intentaba realizar en mi cuaderno de campo, un apunte donde quedara reflejado el entramado de charcas intermareales que conforman los bajíos de la costa de Bajamar, en el norte de Tenerife.

Sería la falta de concentración, un enfoque desacertado o simplemente que no tenía el día, pero no me sentía satisfecho con los resultados. Siempre me quedaba una imagen que me recordaba una postal de esas tan típicas que se venden en las avenidas de los enclaves turísticos. Las piedras, las olas, el cielo... todo ordenado como si posaran para el observador.

No era lo que buscaba. No se daba ese trazo que te hace sentir que has ido más allá de la realidad vista. No se reflejaba mi impronta en el papel. No me gustaba lo que hacía.

Estaba a punto de marcharme, entre frustrado y decepcionado, cuando decidí utilizar el sobrante de colores diluidos en la paleta. Miré a mi alrededor unos segundos y me lancé a jugar con las formas de las charcas mezclando colores y representando con trazos rápidos, las masas de basalto con las pequeñas pozas intercaladas.

Cuando acabé con los colores y dejé la paleta limpia, miré el papel con detenimiento y comprobé que, liberado de presión y con trazo relajado, había conseguido el apunte que buscaba, una vista de los bajíos personal y plásticamente interesante.

Espero que les guste.

Hasta la vista.

Fran Torrents.


4 feb 2012

Juegos de color


A veces, recortes de papel sobrantes te permiten jugar con los colores sin la responsabilidad de crear algo determinado, sin un objetivo concreto.

En este caso, después de manchar algunos papeles con formas que insinuaban territorios inventados, surgió este sugerente paisaje.



Con unas dimensiones de 8 x 28 cms. no pasa de ser un divertimento donde las formas se conjuraron para dar vida a una tierra desconocida. 

Les invito a viajar allí, todas las puertas están abiertas, los senderos son seguros, no hay fronteras...

Hasta la vista. 




29 ene 2012

Sudáfrica (y 3): El colorido, la diversidad y el enriquecimiento vital.

Para acabar de mostrarles el trabajo realizado en el reciente viaje a Sudáfrica, les dejo varios apuntes de esos días, en los que se puede apreciar la diversidad y el colorido de las especies que viven en este extenso y particular país.

Nuestro viaje nos llevó, a grandes rasgos, por tres ecosistemas diferentes: la sabana africana representada en el Parque Nacional Kruger donde estuvimos unos 14 días; la costa Este, (Estuario de Santa Lucía) en la que se mezclan playas de arenas, tupidas selvas que se asoman al Océano Índico y serenos estuarios donde conviven hipopótamos, cocodrilos y un sinfín de especies de aves; y la alta montaña del Parque Nacional Drakenbers representada por una cadena montañosa de espectacular belleza.

En un país nuevo, donde cada mirada te hace descubrir especies desconocidas, debes hacer un importante esfuerzo para concentrar la actividad en objetivos simbólicos y atractivos que te permitan volver con una muestra diversa de lo vivido. No es un planteamiento fácil si a ese aspecto le unes el calor, la imposibilidad de bajarte del coche en muchas horas (prohibido por la peligrosidad de la fauna) y el engorro de moverte con gran cantidad de equipaje y materiales de trabajo. Aun así, el trabajo realizado siempre es un grato recuerdo de tu estancia y queda como recordatorio de la experiencia vital, permitiéndote rememorar sensaciones que te hacen crecer como persona y llenan tu corazón de sentimientos que se convierten en tu mejor equipaje.

Una de las cosas que más me llamó la atención de esta estancia en Sudáfrica, fue la posibilidad de observar fauna salvaje de todo tipo sin excesivos recelos por parte de los animales. Águilas marciales y volatineras que posadas a unos 30 metros se dejan fotografiar y dibujar sin la menor inquietud; elefantes que te observan fijamente a 10 metros de distancia; hienas que pasan a toda velocidad junto al coche; todo tipo de gacelas que atraviesan la pista con agilidad o te observan curiosas; lagartos de colores imposibles que trepan por un tronco junto al que comes....


A continuación, les muestro algunas de las pinturas de este viaje: dos cigüeñas que pude observar y pintar a placer.

Tántalo africano.

Saddle-billed stork.

También me quedó grabada la mirada altiva de los predadores como en este boceto de águila volatinera que desde un tronco descansaba por la mañana ajena a la emoción que vivíamos desde el coche.


Águila volatinera.

En el estuario de Santa Lucia, con la posibilidad de bajar del coche, las condiciones para pintar aumentaron y pude recrearme en esta especie de pato que se hallaba en las marismas interiores disfrutando de la suave marea mezclado con jacanas, pollas de agua y otras anátidas.


(Netrapus auritus)
La última lámina que realicé fue posiblemente la más emocionante. La última mañana en el estuario, me senté en la arena de una de las playas interiores y viendo a lo lejos, en las isletas de aquella pequeña bahía a cocodrilos e hipopótamos, hice algunos apuntes de charranes piquigualdos y pagazas piquirrojas que descansaban en un pequeño meandro del estuario, aves que engrosaron una lista de más de 200 especies identificadas en este viaje.


Arriba: Charrán piquigualdo.
Abajo: Pagaza piquiroja.

Con este dibujo cerré el cuaderno y comencé a vislumbrar el final de un recorrido inolvidable. El resto quedó grabado en las pupilas y se almacenó en ese rinconcito que todos tenemos en algún lado donde guardamos lo mejor de nuestro periplo por este tiempo que nos ha tocado vivir.

Espero que les hayan gustado este conjunto de apuntes y recuerdos de Sudáfrica.

Saludos y hasta la próxima.

Fran Torrents

18 dic 2011

EL RETO DE LA SUPERVIVENCIA EN LA ALTA MONTAÑA

Esta imagen, de una araña cangrejo agazapada bajo una flor a la espera de una presa, forma parte del libro

 "FLORA Y FAUNA DEL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE, 
EL RETO DE LA SUPERVIVENCIA EN LA ALTA MONTAÑA DE TENERIFE"

que publicamos el biólogo Juanma Carmona y yo después de varios años de trabajo.

Araña cangrejo agazapada en una flor.


En este libro puedes descubrir la relación entre plantas y animales y sus estrategias para sobrevivir en las condiciones extremas de la alta montaña; altas temperaturas y humedad prácticamente nula en verano y una capa de nieve que puede durar varios meses en invierno.

Además, el Parque Nacional del Teide contiene diversos itinerarios que incluimos en el libro para que puedas conocerlo desde dentro, sintiendo su silencio, la pequeñez ante los mastodontes pétreos que te observan cuando caminas entre las antiguas cañadas y la belleza de un paisaje donde la vegetación y los animales, han superado procesos de adaptación verdaderamente exigentes.

Si quieres adquirirlo puedes solicitarlo en el correo divulgacion@limico.es o en el teléfono 605 300 740.

Espero que lo disfrutes.
Gracias

Fran Torrents / Ilustrador 

12 dic 2011

COMO UNA PIEDRA MÁS

Antes de partir a Sudáfrica, estuve bajando a los bajíos de Punta Hidalgo a pintar. La marea estaba alta y los pocos limícolas que invernan en esta parte de la costa, esperaban descansando y poniendo al día sus plumajes, que las piedras cubiertas de musgo quedasen al descubierto y con ellas los minúsculos insectos de los que se alimentan.

En esa situación, que tienden a estar tranquilos, pendientes solamente de que no les alcance el agua, es más fácil dibujarlos que cuando se alimentan frenéticos de piedra en piedra.

En esos ratos de calma, pude hacer este apunte de un Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) que, inmóvil entre piedras removidas una y mil veces por la fuerza de las olas, semejaba una piedra más.

Chorlitejo grande.
Acuarela sobre papel Fabriano de 200 grs.


Un visitante del norte que nos acompaña todos los inviernos y alegra la negra costa basáltica con sus patitas naranjadas ¡Cómo no hacerle un retrato!

7 dic 2011

Sudáfrica 2ª entrega: El Hamercop o Avemartillo

Una de las aves más curiosas que observé en Sudáfrica fue el hamercop o avemartillo (Scopus umbretta). Su nombre le viene de la forma de la cabeza. Las plumas alargadas detrás de la nuca recuerdan a un martillo cuando estira el cuello.

Su extraño aspecto no me recordaba a ningún ave y por eso me costaba imaginar su hábitat. Me sorprendió descubrir que es un hábil pescador al acecho.

Apunte a rotulador del hamercop vigilando la apacible orilla del río
en el sur del Parque Nacional Kruger.

Siempre lo observé cerca del agua, en pozas aisladas en la sabana o en cauces de río, apostada a la espera de que ranas y otros pequeños animales hicieran un movimiento que les delatara. Al observarlo con detenimiento, puedes observar sus patas semipalmeadas, lo que lo relaciona definitivamente con las aves del medio acuático.

Sin duda una de las aves emblemáticas del Sur de África.